El uso de prefabricados en la construcción es un cambio en la lógica de planeación de la obra. A diferencia de la construcción colada en sitio, donde muchas decisiones pueden tomarse durante la ejecución, los sistemas prefabricados exigen que las especificaciones estructurales, dimensionales y de acabado estén definidas semanas antes de que llegue el primer elemento al sitio.
El potencial de reducción de tiempo y costo que ofrecen los prefabricados es real y documentado. Sin embargo, ese potencial se pierde con frecuencia cuando la transición al sistema prefabricado se realiza de forma reactiva, adoptando el material sin ajustar el proceso de planeación, en lugar de integrarlo desde las primeras etapas del diseño.
En la construcción tradicional, es posible ajustar las dimensiones de un muro o una losa durante la ejecución sin afectar demasiado el cronograma. Con prefabricados en la construcción, esa flexibilidad no existe, ya que cada elemento se fabrica según las especificaciones exactas del proyecto.
Un cambio en las dimensiones después de que la fabricación ha comenzado implica reprogramar la producción, lo que puede traducirse en semanas de retraso en la llegada de los materiales al sitio. Esto significa que la coordinación entre el ingeniero estructural, el arquitecto y el fabricante debe comenzar mucho antes de lo que sería habitual en un proyecto convencional.
Estas definiciones deben estar listas antes de iniciar la fabricación:
El transporte de prefabricados en la construcción de gran formato requiere vehículos de carga especializados y en algunos casos permisos de circulación para piezas de dimensión extraordinaria. La ruta desde la planta hasta el sitio debe evaluarse previamente para identificar restricciones de altura, de peso por eje o de ancho de calzada que puedan limitar el paso de las plataformas de transporte.
En el sitio, la descarga debe realizarse en el orden inverso al montaje, los elementos que se instalarán primero deben llegar últimos o almacenarse de forma accesible. La vigueta y bovedilla Monterrey para los entrepisos, por ejemplo, debe coordinarse con el avance del armado de la estructura para evitar que el área de almacenamiento interfiera con otras actividades de la obra.
Los prefabricados en la construcción ofrecen su mayor ventaja en proyectos con volúmenes significativos de elementos repetidos, acceso logístico adecuado al sitio y plazos de entrega que permitan contemplar el tiempo de fabricación. Proyectos con diseños muy singulares, sitios de acceso muy restringido o cronogramas que no dejan margen para el tiempo de producción pueden no aprovechar plenamente los beneficios del sistema.
En esos casos, la combinación de prefabricados en la construcción para los elementos más repetitivos (muros perimetrales, losas, cerramientos) y construcción colada en sitio para las zonas de geometría más compleja puede ser la estrategia más eficiente para equilibrar velocidad, costo y flexibilidad en el diseño.
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Lo ideal es involucrar al fabricante desde la etapa de anteproyecto o diseño preliminar, cuando las dimensiones generales ya están definidas pero aún es posible optimizar especificaciones. Como mínimo, el pedido debe hacerse con cuatro a seis semanas de anticipación a la fecha en que los elementos deben estar instalados en la obra.
Sí, pero requieren un diseño de cimentación adecuado a esas condiciones. La cimentación para elementos prefabricados debe calcularse considerando las cargas específicas de cada tipo de pieza. En suelos con baja capacidad portante, pueden requerirse soluciones como zapatas más amplias, pilotes o mejoramiento del suelo previo a la instalación.
Si la modificación ocurre después de que la fabricación ha comenzado, implica reprogramar la producción de esa pieza, lo que genera retraso. Si ocurre antes de que esa pieza entre a producción, el ajuste es más sencillo. Por eso la revisión cuidadosa de los planos de taller antes de autorizar la fabricación es parte crítica del proceso.
En general, los elementos prefabricados tienen mayor dificultad para modificación posterior que los colados en sitio, especialmente cuando son estructurales. Las aberturas adicionales o cambios en la geometría requieren cálculo estructural específico. Por eso es importante prever desde el diseño las posibles necesidades futuras del inmueble.
Depende del tipo de proyecto y del porcentaje de elementos prefabricados en la obra. En naves industriales donde muros y la losa de vigueta y bovedilla son prefabricados, la reducción puede ser del 30 al 50% respecto al método convencional. La mayor parte de esa reducción proviene de la eliminación de tiempos de fraguado y del trabajo simultáneo entre fábrica y obra.
Lic. Antonio González Maiz
Director General
Egresado de la carrera de Economía por parte del ITESM, campus Monterrey. Ha desarrollado su vida profesional en la industria de los prefabricados de concreto. Posee una maestría en Administración por parte de la UANL, así como diversos cursos en materia de administración, impuestos y responsabilidad social.